Buenas;
Unos de los riesgos inherentes a la profesión de maestro son los pipis.
Los niños los cogen de los animales y cuando te abrazan, juegan con tu pelo, te trepan,... pues pasan a la cabeza de este caso la maestra, que los que la conocéis, sabéis que tiene una larga y preciosa melena rubia.
Así que mientras dura la alarma por pipis la casa se convierte también en campo de batalla. Cambiar las sábanas y toallas por si hay comandos en nuestro territorio, tener cuidado con los gorros por si hay espías infiltrados, revisiones a nuestros agentes por si han sido captados por el enemigo,....
Pero no todo es malo. La casa huele permanentemente a lentejas.
Besos y eso.
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